Se que la mayoría de los padres tuvieron un romance previo al matrimonio o convivencia para determinar si el o ella era el hombre o mujer de su vida. Lo más obvio seria que tus padres salieran juntos para conocerse mejor y confirmaran lo que sentían, el juego de coquetearse el uno al otro, que tal vez fue más notorio y dedicado por parte del hombre que es tu padre, que de seguro siguió ese tradicional proceso del gileo para poder conquistar a tu madre y que con el tiempo (y las hormonas) formalizaran la relación y dieran ese paso que tememos todos en nuestra juventud, el de casarse.
Pero… en mi caso no se dio de esa manera. Mis padres son conservadores, fueron criados bajo la dureza de las palabras y del palo de sus progenitores y esa educación influyó notablemente en ellos, tanto que la etapa más importante de sus vidas fue totalmente distinta a los demás mortales.
Papá tenía 15 años cuando mi mamá nació. Si, aunque no lo crean, mi padre ya conocía a mi madre cuando aún estaba en la barriga de mi abuela, así que había confianza como cancha. Tenía 12 cuando me enteré que mi papá era todo un quinceañero cuando mi mamá recién empezaba a dar sus primeras patadas en el vientre de mi abu. Bueno… no era para menos.
Cuando empecé a tener uso de razón notaba que mi padre era más viejito que los demás papás y quería saber porque. De pequeña le preguntaba a mamá, pero ella solo sonreía. “Tu misma te darás cuenta”… Aunque el nombre lo tenga de bruja, adivina no soy? Se lo volvia a preguntar una y otra vez, pero ella no quería darme detalles, solo me daba respuestas cortas que no me eran de gran ayuda, pero yo seguía con la curiosidad, todos queremos saber como fue que tus padres se juntaron para formar una familia y tenerte no creen??
La oportunidad se me presentó cuando papá y yo regresábamos a casa luego de otro día de trabajo. En el carro, se me ocurrió preguntarle como es que se conocieron mamá y él y… la respuesta me desencantó.
- Papá, como es que tú y mamá se conocieron, osea como es que se comprometieron, tú me entiendes no?
Me miró serio, su mirada me decía que lo había tomado por sorpresa, pero de todas formas tenia que responderme, sabe que si no me dicen lo que quiero saber, le insistiré hasta aburrirlo- Para serte sincero nosotros no tuvimos nada de romances, hablamos como dos personas adultas y decidimos estar juntos… nada más.
¿¿¿Queeee??? Acaso había escuchado bien?, mi papá y mamá solo se gustaron porque… hablaron un día y… nada más?- ¿Como es eso? Acaso no fueron novios?
- No. Solo hablamos sobre nosotros pero desde otro punto de vista, ya a nuestra edad enamoraditos, noviecitos y lo demás ya no venían al caso. Además para que sepas, yo no tenía pensado formar una familia, cuando tu abuelito Ricardo y mi hermano mayor Augusto murieron yo quedé a cargo de mamá y tus tíos, eran pequeños todavía; ahora yo era el mayor y tenia que velar por ellos, así que tiempo para formar mi propia familia ya no tenia. Al principio me sentí un poco triste pero ni modo, tenia que ser así…
Me sonaba a esas historias de mártires que tiene que sacrificar sus vidas por el bien de los demás pero tampoco me parecía justo- Y entonces como fue que al final te casaste con mamá…
- Nosotros no estamos casados, convivimos
Tal vez por la expresión de mi cara papá se percató que no entendí que es lo que me quería decir con eso de convivir.
- Me refiero que ella y yo vivimos juntos. No estamos casados pero en la práctica lo parecemos pues.
- Mmm... Ya! Entonces como es que están juntos.
- Ya te dije, hablamos- al ver que le iba a repreguntar decidió decirme que fue lo que tanto hablaron- Yo ya conocía a tu mamá, siempre la veía trabajar, hacia sus cosas pero siempre respetuosa. Fue más que todo por el carácter de ella que me gustó, te digo que me gustó... pero no por eso me enamoré, solo pensé que ella era la clase de madre perfecta que quisiera tener para mis hijas, si es que las tuviera.
- Osea tu estuviste con ella porque era… perfecta?
- Es un decir pues, nadie es perfecto, pero a decir verdades ella es casi perfecta, sino fuera porque es un poco terca.
- ya ya ya, pero como es que se conocieron pues, hasta ahora no me dicen como.
- Fue por medio de tu tía Mabel. Hubo un día en que estuve muy enfermo, deliraba, no podía caminar ni comer, pensé que me iba a morir. Tu tía venia todos los días y me cuidaba, era la única que se ocupaba de mi. Hubo un día de esos en que me puse a pensar sobre mi vida y me di cuenta que estaba solo, sin una familia que vele por mi, nadie. Tu tía y tu mamá eran muy amigas, así que empezó a hablarme de ella, me dijo que era una persona muy trabajadora, emprendedora, respetuosa sin las mañas que la mayoría de chicas tienen. Me dijo que ella seria una muy buena compañera y a la vez buena madre. Me quedé pensando en ella, yo no quería que mi mujer maltrate a mis hijas, que no las cuide, que en vez de educarlas haga lo contrario. Era por eso que no me queria comprometer, no quería estar peleando con la que seria mi mujer. No soporto esa clase de personas, por ese miedo estuve solo hasta que bueno… la conocí.
- Osea mi tía fue la cupido…
- Si lo quieres llamar así, bueno…
- Y como fue ese día en que conversaron. Nervioso??
Sabia que papá no lo iba a admitir, mucha formalidad entre ellos como si todo estuviera planeado, como si fueran dos actores que tienen que hacer lo que dice el guión de una película… frio, pero bueno ahora sabia algo más de ellos.
- No. Ella vino un día junto con tu tía, nos dejó conversar y ese día acordamos todo. Nos sinceramos, dijimos nuestros defectos, nuestras virtudes, nuestras metas, nuestras costumbres, que soportamos que no… todo. Pensé que iba a ser más difícil de lo que pensé, pero tu mamá me sorprendió. Fue muy directa, recuerdo muy claramente que dijo “…yo voy a respetar tus decisiones como tu también tendrás que hacerlo, si hay algo que no nos gusta se dirá en el momento para evitarnos problemas a futuro...” dijo las cosas como son, tu ya conoces como es tu mamá
- Y al decirse todo eso, decidieron estar juntos?
- Si. Nada más, el resto de que sus papás aceptaran y lo demás ya se dio solo porque al fin y al cabo todos me conocían y me aceptaron pues.
Listo. Fue así como mis padres se conocieron, fue así como decidieron estar juntos. Después de tanto insistirles ahora no me sentía feliz, al contrario, me sentía decepcionada, hasta sentí cólera… cólera porque entre mis padres no hubo ese sentimiento que a veces hace sentirte como idiota, que te lleva a hacer cosas locas, que te quita el sueño por pensar en que estará haciendo, si es que todo va bien, si está feliz y… todo eso que te hace sentir el amor. Entre ellos no hubo nada, más parecía un contrato importante en el cual firmaban su compañía para siempre. Me sentí desdichada, por un momento sentía celos por como los padres de mis amigos se conocieron, por sus historias de amor, pero yo… era producto de un contrato o qué?
Desde esa vez dejé de ver las telenovelas… me daban un poco de envidia. No me sentía bien con lo que había descubierto pero en fin, ya sabia la historia y ahora solo tenía que acostumbrarme.
Tengo que reconocer que la única buena diferencia entre las telenovelas y mis padres es que ellos no discuten para nada. A decir verdades solo los he visto discutir (de manera muy leve) dos veces durante mis 19 años de existencia. Eso los hace buenos padres, a pesar de sus tradicionales concepciones del que debo hacer y que no.
Ahora que soy mayor ya no me sorprendería nada de mis padres, los conozco demasiado. Bueno en mi caso, porque Ana recién se enteró de todo y al principio no lo creía, me reía al ver el asombro en su cara, ahora le tocaba a ella.
- No te creo, ¿Como mi papá se va a enamorar de una bebé?…
- Jajájajá… En serio papá tenía 15 cuando mamá aún estaba en la barriguita de la abuela.
- No te creo, como mi papá se va a estar con una bebé.... Noooo
Seguía riéndome. Es que su cara era única- Yo cuando te miento Ana, si quieres pregúntale a ella misma.
- MAMAAAAA!! Es verdad que mi papá tenia 15 años cuando aún no nacías??
Yo estallaba en carcajadas cuando veía que mamá asentía de lo más normal confirmándole a Ana lo que habia dicho.
Ana se fue corriendo a mi cuarto, obviamente estaba palteada por lo que se había enterado. Me miró y con una mueca en su rostro dijo Que daño
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