domingo, 25 de enero de 2009

¿Quién soy?


Era alrededor de las tres de la mañana y aún no dormía, obviamente ya era muy tarde para seguir despierta, pero mi mente se encargaba de hacerme recordar todo lo pasado, todo lo vivido.

Si ella es muy buena… mi hija me salió muy trabajadora … ella es mi orgullo… uy!! Si desde chiquitita me ha ayudado en el trabajo… ella es chamba… ella no ha tenido infancia… pobre mi chola, ella ha dado un paso rápido a la adolescencia…

Menuda mierda. Mamá contando siempre en cada reunión ese bendito discurso sobre quien soy. La verdad mamá, realmente estas lejos de llenarme de orgullo, cada vez que dices eso me siento realmente miserable al recordarme que no he vivido una etapa... esa “etapa”.

Estoy en mi cama, sigo pensando en quien soy yo. Recuerdo cuando aun no ingresaba a la universidad y me detestaba cada mañana al levantarme, no podía preguntarme quien soy…

“Otro día más y soy una don nadie, soy nada… nadie…”

Tal vez suena dramático, pero fue así como me sentía. Dicen que nadie mejor que uno mismo sabe quien es… en mi caso aún no termino de conocerme. Algunas veces tus amigas te dicen ciertas cosas (bonitas por cierto) por quedar bien... o lo que te dice tu enamorado solo por hacer de ese momento algo bonito… si la clásica de la mentira piadosa. Pero te has puesto a pensar en quien eres?...

Quien soy me volví preguntar y luego de largas horas llegué a la siguiente conclución.

Soy practicamente una niña al frente del juego de la vida en el que estoy forzada a ser alguien imponente, alguien que está condenada a fingir un estereotipo de mujer maravilla para los ojos de los míos, alguien que debe cuidar de sus acciones por la repercusiones que podría traer, alguien que siente miedo (un sentimiento que demuestra que no eres un idiota y porque es el sentimiento más sensato en el mundo), soy alguien que trata de que todo salga bien, que todo esté en paz (por más renegona que me tilden) soy alguien que defiende lo que más quiere en este mundo a toda costa, alguien que se preocupa por ti, pero no de mi, alguien que lo daría todo por ti y que se las arreglaría luego por vivir en este bodrio mundo dizque humanizado... alguien que quiere y te quiere.

Quisiera que tal vez las cosas pasadas que aún son el fantasma de mi existir se borraran de mi mente para vivir sin pensar en un pasado que sentencie mi futuro, quisiera simplemente que nadie clasifique ni tilde quien es quien, ni suponga quien será… solo quiero que me dejen demostrar sin ser criticada por lo que aún no empiezo…

Quisiera y quiero que me dejen ensayar mi futuro para luego cuando suban el telón, pueda demostrar de lo que puedo ser capaz.

Soy Shevyga, soy yo…

domingo, 4 de enero de 2009

Mi Refugio

Se que no todos tienen la suerte de tener su propia habitación, digo suerte porque compartir un cuarto con tu hermana, tu prima o tus padres es… mejor no escribirlo si no pensaran que soy chabacana (los que me conocen absténganse de opiniones).

Durante un buen tiempo compartí la misma habitación con mi hermana menor, y no es que reniegue de ella, pero la verdad era un caos. Mis padres siempre renegaban de nuestro dormitorio, gritaban (con ademanes de terror) que el cuarto no parecía de señoritas, que hasta un hombre era más ordenado y cosas por el estilo pero, por más que limpiara una y otra vez al día siguiente volvía a estar tan desordenado como si nunca lo hubieran arreglado. El orden solo me duraba el día de visitas y eso me sacaba de quicio porque yo lo limpiaba ceremonialmente y mi hermana se dignaba en devolverlo al desorden habitual.

Pero… un día mí incomodidad habitacional se terminó, papá decidió terminar de construir todo el segundo piso y yo… feliz de la vida al escuchar tal notición.

Es hermoso ver como tu cuarto va construyéndose parte por parte, cada vez que lo miras imaginas como seria al final, ¿donde irá la cama?, el ropero?, el escritorio? Tal vez una radio?, una tele?, una computadora?, un mini sofá inflable y…. si pues, empiezas a alucinar con millón de cosas para rellenar tu dormitorio. No se si lo harán todos, pero yo si, hasta realizaba planos administrando los lugares de mi cama y lo demás… cada vez que mostraba a mamá un dibujo de mi futuro cuarto se reía “Es un cuarto, no un mini departamento”.

Una vez construido faltaba el ultimo paso, el color. Mamá pedía un mostaza, papá un celeste, Luz un verde agua, Ana cualquiera (ella solo quería su cuarto de una vez) pero yo pedía a gritos mi color favorito, lila. Papá y mi tío dijeron que era un poco huachafo, pero yo quería lila.

- lila, lila, lila, lila.... LILA, LILA!!!!

Y punto; para sorpresa mía mamá abogó por mí, dijo que por los años que había esperado la casa, mi cuarto, lo más justo era que yo decidiera el color, pero solo de los cuartos porque lo demás lo decidiría ella. Así que se pintaron del color que quería, lila.

Un día al regresar de la oficina con papá, mamá me esperaba con una gran sonrisa…

- Hija, hoy te entrego tu cuarto… ya está terminado.

- ¿De verdad? ¿Al fin terminaron con mi cuarto?

- Si quieres duérmete hoy mismo en el suelo- me lo dijo con una mirada burlona.

Papá subió para ver los demás dormitorios o tal vez el suyo. Yo, como es obvio, subí corriendo a ver el mío. Aunque la iluminación era baja pude apreciar mi cuarto, terminada… por fin. Di varias vueltas apreciando lo que era mío, todo lo que había dibujado en los planos durante días vinieron a mí mente. Mamá sonreía, sus ojos brillaban de felicidad, quería llorar y me abrazó.

- Después de varios años de espera, aquí tienes tu cuarto hija… al fin.

Entendí porque lo decía, era por los años que esperamos juntas esto que al fin teníamos, nuestra casa; los obstáculos, los problemas, las trabas… al fin nuestra casa. Soy la mayor, y mamá sabia lo que significaba para mí tener mi cuarto, no era tener la preciada privacidad, sino el cumplimiento de un deseo que tuve por varios años. Recordé todo y más… quise llorar, pero mientras la abrazaba solo atiné a decirle gracias entre risas porque si me ponía más sentimental de lo que estaba mis hermanas se darían cuenta, y ellas que me vean así… ni a balas!! no me gusta que me vean llorar…

Han pasado cuatro años y ahora duermo tranquila, ya no reniego como antes, ahora lo hago solo cuando alguien entra a mi cuarto y coge mis cosas sin permiso (realmente me molesta) pero por lo demás no hay problemas.

Mi cuarto aún no está tan equipado como quisiera, eso se va llenando con el tiempo, pero lo que si tengo es una cantidad de libros debido a mi afición de leer (y gracias a la librería de mis padres pues voy y rapto varios libros para mi colección), las revistas sobre música es algo que tampoco me falta, algunas en ingles para poder desarrollar mi no tan fluido ingles, y por los posters que tienen, debido a ellas tengo mis paredes llenas por todos lados de posters de mis principales grupos musicales (Rammstein, No use for a name, Blink-182, Korn, Evanescence, Sum41, Papa Roach, Slipknot y…. bueno vraios más pes). Mi puerta tiene un decorado peculiar, un decorado que no le hizo mucha gracia a mi api. En la parte con vista hacia el exterior pequé unos stickers como “atención: prohibido el ingreso de personas no autorizadas” y “peligro, vivienda vigilada”, y hacia el interior escribí con tizas de colores los nombres de mis mejores amigos y de aquellos que dejaron su huella en mi. Papá cuando lo vio me dijo que eso era cosa de pandilleros y no de una chica de mi edad. Por eso cuando un día salí aprovechó y borró todo; no me di por vencida, le reclamé (obvio el cuarto es mío) y lo volví a hacer todo, lo dejé igualito. Al fin de cuentas es mi cuarto y yo duermo ahí, no el (suena arrebatado no? pero me vale).

Como ya imaginarán las paredes están pintadas de lila. Tengo un escritorio atiborrado de libros, revistas, papeles… en fin, todo lo que necesite para realizar los trabajos que me encargan en la universidad (es una vaina), a veces suelo escribir sobre las cosas que pasaron durante el día y aunque no tenga un diario, tengo un cuaderno de notas donde escribo con total libertad, una canción, pensamientos… simplemente escribo. No tengo una radio, pero si tengo un discman que papá me regaló por mis quince años, solo le conecto los audífonos panasonic (que no fue para nada barato) y listo, escucho a todo volumen las canciones que deseo disfrutar esa noche, es otro de mis hobbys además de leer. Hay días en que me encierro en mi cuarto y solo a escucho música hasta la 1 de la mañana o hasta quedarme dormida. Mi cómoda está prácticamente llena de discos, tengo aproximadamente 210, puede sonarles exagerado pero les invito a que vengan a mi casa y confirmen la cantidad, y eso que aún tengo pensado comprar más. Se que ahora gracias a la tecnología podemos “bajar” la música desde Internet, pero me gusta tener los álbumes de mis bandas favoritas, lo veo más original a pesar de ser bambas.

La computadora está en mi cuarto porque yo soy quien la usa más, aunque al principio esto desató la pelea entre Luz y yo, al final aceptó (¿Cómo? No se, pero hasta ahora se me hace raro); tengo una pequeña alfombra naranja con hilachas en los costados que hicieron que me enamorara del modelo instantáneamente. Mis peluches y mis cachivaches terminan de rellenar mi cómoda…, es con esto con que poco a poco voy llenando mi cuarto.

Cada día que regreso a casa tengo un refugio que aunque no me libere de los gritos de mamá, me ayuda mucho en las noches cuando necesito de un lugar donde pueda pensar hasta las horas que se me de la gana, sin peligro y sin permisos, solo yo y nadie más.