sábado, 28 de febrero de 2009

Aquel día (parte IV)

Mi padre salía a cada momento pata visitar a mamá y hablar con el abogado, así que yo me encargaba del negocio, atendía las llamadas y apuntaba el pedido, me mostraba fuerte hasta que el teléfono sonó.

- Alo buenas tardes? Algún pedido?

- Alo? Paz?

Esa voz distante, pero tierna… sabia quien era.

- Alo? Paz soy tu mamá…

Quería demostrar a mamá que era fuerte, que todo lo estaba llevando bien, pero… rompí en llanto al escuchar a mi madre después de un mes, sin verla, sin saber como está, sin abrazarla.

- No llores mi amor, todo va a salir bien, solo hay que tener paciencia

- Pero hasta cuando? Mamá estas un mes ahí… dime solo hasta cuando mamá, hasta cuando.

- No lo se hija- mi madre lloraba, era la primera vez que la escuchaba llorar, ella siempre fue fuerte y nunca le vi derramar una sola lagrima, pero esa vez… ninguna de las dos pudimos fingir, solo dejamos salir lo que llevamos dentro… lagrimas, tristezas y coraje…

- No llores ya? Tranquila ya cholita? Pásame con tu papá por favor, no tengo mucha plata para volver a llamar.

Papá no está, salió a hablar con el abogado.

- ah! ya no importa mañana se lo diré. Entonces cuelgo hija, estudia, has tus tareas, cuida a tus hermanas si.

Y no escuché más, pero lo recuerdo todos los días… hasta hoy.

Para algunos un mes no es nada, solo es un mes, tal vez tengan razón, si un mes claro, si es que está de viaje. Pero que pasa si tu madre esta en una celda? Ya no es un simple mes verdad?

Lo demás era lo mismo, mi tío Miguel, hermano menor de mamá, me hablaba cada vez que venia y me daba las fuerzas para continuar, mi papá cada día más flaco pasándose las manos por la cabeza iba quitandose los pelos de la preocupación, mis hermanas en casa y yo…

-Paz le vas a tener que decir a Luz donde está tu mamá, creo que seria buena idea de que vallan a visitarla, quiere verlas…

- Estas seguro? No crees que…

- No. Tú dile nada más, creo que también está grande para estas cosas.
Ahora yo tenía que decirle la verdad a Luz, tenia 11, no se pero por un lado no quería ser solo yo quien mienta a Ana…

- Luz te voy a decir algo pero tal vez… no se, tal vez la noticia te…

- Ya Paz dime no más que pasa, es sobre mamá no?

- Si. Luz mamá ha tenido algunos problemas legales, problemas con la policía, fiscales, jueces y… más porquerías que existen en ese mundo de la ley.

- Policía? Que ha pasado?

- Mamá esta en la cárcel por un mal entendido, papá ya contrató a un abogado y ya están resolviendo el problema para que salga así que tu sabes que a veces hacer los papeles te demoras, pero ya va a salir no te preocupes que está bien atendida si

- En la cárcel? Mmm… hizo algo malo?

Su cara me decía que no había entendido mucho, aunque la palabra cárcel la había asustado un poco, pero lo tomó bien, tal vez porque a sus 11 años no sabía mucho del mundo de los libros y la ley.

- Papá ya le explique todo. Luz ya lo sabe

- Ya. Entonces el sábado en la mañana van a visitarla, para eso tiene que ir con falda…

- ¿Qué? ¿Con falda? Bromeas no?

- Las mujeres tienen que ir con falda para que la revisen pues, así que ya saben.

- Pero ninguna tiene falda papá, tú sabes que no me gusta mucho…

- Ya entonces la alquilaremos pues, ya veremos el sábado.

Ana había escuchado que el sábado veríamos a mamá y me preguntó si era cierto, yo como costumbre tuve que mentirle - “solo le vamos a depositar una carta en la agencia nada más, para que la lea donde tá la abuelita” - y para ese mismo sábado me dijo que tenia una carta para mamá, "se la depo...mmm ya?”. Caray, Ana recién había aprendido a escribir y hacia su primera carta… cuando me la entregó quería llorar, ese papel bond doblado en forma de cartita me parecio lo más lindo del planeta, queria llorar... llorar mucho, pero me contuve al verla saltar de alegría.

Tomamos el bus junto a papá, no dijimos nada durante le trayecto, cada uno estaba en silencio, pensando… nunca había estado en Chorrillos, que manera de conocer Lima carajo.

Nos alquilamos faldas para entrar, era fácil pues al frente del penal había una gran tienda que alquilaba faldas por montones. Si antes no me gustaban las faldas, ese día la odié, me estaba poniendo una maldita falda que de lo más seguro varias otras mujeres se la habían puesto y lo peor, para entrar a un penal… a visitar a su madre.

Hicimos nuestra cola unto con Luz, papá estaba a un lado, el no podía entrar pues los sábados solo es visita de mujeres así que dijo que nos esperaría en la puerta.
Mi hermana estaba junto a mí, pero me sentía… maldita, estaba entre una multitud de mujeres que también al igual que yo hacían “la cola” para poder entrar y visitar a una amiga, a una prima, hermana, tía, sobrina… a su madre y la gente en los carros que pasaban uno tras de otro miraba ese espectáculo.

Todas entraban con sus documentos, pero Luz y yo solo contábamos con fotocopias de nuestra partida de nacimiento, así llegamos al portón azul.

- Sus documentos?- le extendí las fotocopias, el de seguridad las veía- No pueden entrar solas porque ustedes…

- Vienen conmigo, son mis sobrinas que entran a ver a su mamá

Volteé y una mujer que nunca en mi vida había visto estaba diciendo que era mi tía…

- Usted viene con ellas?

- Si señor, son mis sobrinas

- Entonces usted se hace cargo de ellas, entren junto que su tía.

Y así entramos, agradecí a esa mujer efusivamente, me dijo que no me preocupara pero que si me anduviera con cuidado, que no recibiera nada de las demás pues mayormente esos “encargos” tienen droga. Fuimos revisadas por la seguridad femenina, vulgarmente, y cruzamos esa celda naranja que nos abría paso al cautiverio infernal.
Papá nos había indicado como llegar, la busqué con la mirada y encontré unos ojos brillantes que me miraban con alegría, pero con esa tristeza que te va acabando lentamente.

- Luz, mira allá está mamá, vamos.

- Si ya la vi, vamos rápido…

Otra celda naranja nos separaba de mamá, cerca de ella estaba también la señora Sofía y hablaba con la señora que dijo ser mi tía…

La ofrecí una sonrisa a mi madre, otra vez quise demostrarle que era fuerte, pero otra vez me desmoroné cuando nos abrazamos. Lloré como nunca antes lo había hecho, me sentía morir al ver a mi madre delgada, encerrada en una celda junta a varias otras mujeres que si cometieron actos delincuenciales. Lloraba de cólera por el maldito que montó toda desgracia que me tenia lejos de mi madre, lloraba de rabia por no poder hacer nada contra esa maldita jueza que puso su cochino sello de traslado a Santa Mónica, lloraba de coraje por no poder sacar a mi madre de ese cautiverio que la estaba consumiendo día a día, lloraba por todo… porque todo era una mierda.

Luz no entendía mucho pero se quedó abrazándonos y en un abrazo de tres nos quedamos por un largo rato… llorando.

- Como estas hija… bien?

- Me siento mal porque todo esto no es justo, me siento mal porque tu estás aquí y me siento mal por mentir a Ana todos los días inventándole donde estas…

Mamá lloraba y me decía que tuviera paciencia, que todo saldría bien y me maldije por hacerla llorar más.

- Ehhh, de ella quería hablarte, Ana me ha dado una carta para ti, le dije que estas de viaje donde la abuelita y me dijo que te la depositara.

La envoltura de la carta era una hoja bond, Ana le había hecho rayitas de color rojo como las verdaderas envolturas y la había pegado con goma. Se la di a mamá, ella lo desdoblaba derramando lagrimas y al leerla lloró más.

La señora que dijo ser mi tía por cosas del destino resultó ser la hermana de la señora Sofía, ella se acercó y lloramos, la conozco de años y me dolía tanto verla allí con mamá. Ella al igual que mamá tenía hijos y más pequeños y no podían visitarla pues iba a ser muy chocante para los ambos.

No fue la única vez que la visité, en las siguientes visitas no lloraba para darle fuerzas, pero en la oscuridad de la noche lloraba en silencio pues mamá seguía ahí y cada vez que recordaba la primera vez en que la vi en Santa Mónica lloraba aún más, hasta ahora… hasta estos días….

domingo, 15 de febrero de 2009

Aquel día (parte III)

Los días pasaban y mamá no salía aún, la acusación sobre ella y Gloria se había complicado pues mentir a la fiscal fue un gran error. Papá llegaba todas las noches más cansado que el día anterior y yo me desesperaba más al tener que mentir a Anita diciéndole que mamá se fue de viaje a la sierra a visitar a la abuelita por que se cayó.

- Y cuando va a venir mamá, Paz?- .... y Anita siempre pregunta...

- No lo se aún, pero ya debe venir negrita…- y para que no siga preguntando me despedí dandole un beso en la frente.

No podía concentrarme en clases, ya no recibía al mundo con una sonrisa en los labios. La vida me estaba jugando mal y para mamá lo era más.

- ¿Que tienes Paz? Te noto rara, es que pasa algo?

- No nada Katty, solo estoy un poco cansada por el trabajo... tu sabes, y mamá todavía no viene de su viaje.

- ¿Segura?.. O es que no me quieres decir que es lo que te tiene tan ausente, pareces estar… en otro planeta? Ya no sonríes, tienes problemas en casa?

Sonrío para mostrarle que no – En serio, solo estoy un poco cansada… nada más.

- Ok... Pero trata de dormir bien siquiera si!

- Ok... lo prometo

Ausente… ni siquiera podía sonreír, claro… con que ganas lo iba a hacer. Todas las noches hablaba con papá para que mantuviera al tanto, de cómo iban las cosas y siempre era lo mismo “ya vas a ver, ya va a salir, no te preocupes”. Pero hubo una noche en que sentí que la oscuridad absoluta, que ese cielo negro infinito que se alzaba sobre mi, me envolvía en sus sombras.

- Paz, tienes que ser fuerte. Las cosas no han salido como esperábamos.

- A que te refieres?

Su silencio me desesperaba, quería que me lo dijera ya, pero una parte mía pedía no escuchar más…

Dando un gran respiro dijo lo que sentenció mi vida durante 5 largos meses - Tu mamá fue llevada al penal esta trade … está en Santa Mónica.

Lo último taladraba mi cerebro a mil revoluciones. Mi madre en un… penal? Pero que es lo que está pasando? Como va a ir a un penal? Si mi madre no ha matado, ni robado a nadie? Cual es el delito? Vender libros y ganarse su dinero para que nosotras tubieramos algo que comer?

- ¿Por qué?

- Hoy… hoy fue un día con mala suerte. La jueza decidía hoy su caso, pero… maldita sea el momento en que robaron en su casa, se llevaron sus joyas, estaba tan… tan molesta que no se dignó en revisar los papeles, solo colocó un sello que decía traslado al penal.

… En el penal… en Santa Mónica… mala suerte… el abogado esta viendo el caso y dice que…

- Puta mare… ¿porque? Papá porque en… pero si no ha hecho nada, todo lo que dicen de ella es falso.

- Pero para la jueza no.

Mi madre siendo llevada a la carceleta del poder judicial, mi madre llevada en ese camión verde oscuro asqueroso con el logo de INPE, ese maldito camión que la llevó a un penal.

Mi madre en una celda y yo aquí hecha una reverenda mierda, ya no aguantaba mirar a Ana y mentirle todos los días diciéndole que mamá se fue de viaje a ver a la abuela, ya no aguantaba ver a Luz preguntar a papá de cuando va a venir mamá, ya no aguantaba no verla en casa y escucharla renegar como lo solía hacerlo, ya no aguantaba tener el regalo del día de la madre en su cajita sin habérselo podido entregar en su día. No aguantaba más soñar todas la noches llorar a mi madre en una celda… ya no quería saber más.

martes, 10 de febrero de 2009

Aquel día (Parte II)

- Ehhhhh… (Es que sabía tanto como ella, osea nada) la verdad no se.

- Papá?? Y mamá donde está? Porque no ha llegado todavía?

- No se, yo pensaba que iba a venir, no creo que se haya quedado en la casa de la señora Gloria, no se pues, donde estará?

¿¿Qué??… ayer me dejó preocupada solo con una simple respuesta que no me tranquilizó en nada y ahora?, se que algunas veces los problemas son de adultos pero… era mi madre de quien estábamos hablando y por más mocosa que fuera tenia derecho a saber que estaba pasando con ella.

Apenas tuve la oportunidad para hablar con él a solas… - Papá ya deja de mecerme pues y dime que pasa desde ayer si?

- ¿Que cosa? de que te voy a hablar yo a estas horas.

- De mamá pues papá y no te hagas… yo trabajo con ustedes desde pequeña y eso me hace lo suficientemente madura para entender lo que esta pasando, así que dime que es lo que tanto no quieres decir…

Su expresión delataba que lo que me diría no era nada bueno, sus arrugas se atenuaron más y marcaron el cansancio en él, se le veía viejo y no por los años vividos, si no porque estaba abatido, exhausto de lo que estaba viviendo en esos...dias...

- Tu mamá no vendrá todavía, no se exactamente cuando pero se va a demorar porque…

- Porque…?

- Ayer hubo batida en Torrico y se llevaron todo y a tu mamá también…

Lo que me decía llegaba lentamente a mi cerebro, y así... lentamente me imaginaba lo que había pasado.

… batida… se llevaron todo… y a tu mamá también…

- Espera. No entiendo. ¿Porque se llevaron a mamá? de que se lleven la mercadería lo entiendo pero… a mamá?

- Esta vez es distinto hija, creo que esta vez fue con envidia, han creado una historia como si tu mamá fuera mafiosa, dicen que es cabecilla de una banda de piratería y…

“¿Que? ¿Como que cabecilla de una banda?, pero ¿quien mierda dijo eso?”

- y…?

- Y… tu sabes que cuando te piden tus datos y todo eso siempre se dan nombres falsos para no tener problemas judiciales, tu sabes de eso pues? Y parece que todo esto fue muy bien montado porque fueron dos fiscales, la primera apunto el nombre falso de todas y la segunda verificó en la Reniec y se dan cuenta que estaban mintiendo… y por eso, más que todo por mentir a una fiscal es que…

- ¡¡Es que qué papá!!

- Tu mamá esta en una carceleta del ministerio público en Abancay, y se va a quedar allí hasta que vean su caso, pero va a ser rápido ya vas a ver.

"Mierda… mi mamá en una carceleta, mi madre entre rejas, mi madre sola en una jaula..."

- Y a la señora Sofía también, está junto con tu mamá, dicen que ellas dos son las cabecillas de toda esta…

- Mierda, eso es lo que es, una mierda papá... dime quien carajo dijo eso, quien?

Tal vez a papá le sorprendiera que en menos de cinco minutos dijera lisuras de tal calibre por primera vez, es cierto que ya las decía, pero no me imaginaba decirlas enfrente de ellos por lo muy conservadores que son y porque lo más probable era que el día que las dijera recibiría un golpe seguro, pero esta vez papá me escuchó y no me dijo nada, al contrario parecía que estuviéramos de acuerdo en que esas eran las palabras precisas…

- No lo sé… aún, pero ya lo sabremos, lo que si se es que sea quien sea lo hizo por envidia y ya me estoy imaginando quien fue el maldito, pero…- al ver que obviamente le iba a preguntar por ese maldito causante de toda esa cagada se apresuró al decir - … mejor prefiero asegurarme Paz, no quiero equivocarme de esa manera, pero ya sabrás hija. Solo ten paciencia y sobre todo con tus hermanas, está por demás decirte en que ellas no deben saber lo que está pasando.

- Si… claro, tienes razón, no… no te preocupes, no voy a decir nada.

- Ahora anda al colegio- estaba en trance, todo lo que me había dicho no podía estar pasando…- y ten paciencia hija, ya vas a ver que esto se va a arreglar rápido.

¿Colegio? ¿Creen que tenía ganas de ir al colegio?, lo que quería era saber quien fue el miserable que montó tremenda porquería sobre mi madre y la señora Sofía. Pero lo peor fue que ese día al bajar del carro rumbo al colegio veo en la portada de los periódicos un titular tan basura… Golpe a la piratería, banda de mujeres tenían almacén subterráneo con gran cantidad de...

- Que el Señor no me haya escuchado decir lo que dije en ese momento. Al ver el contenido odié al desgraciado que había escrito eso. Todo era mentira, esa nota no tenia ni una pizca de verdad.
Menudo periodista de mierda…

martes, 3 de febrero de 2009

Aquel día… (Parte I)

Una vez vi a un joven recurseándose como payaso en las calles, estaba sentado en la acera. Lo vi triste, cabizbajo y pensativo, era obvio que estaba preocupado “…En que pensaría, problemas?...” Bueno, todos los tenemos, pero lo curioso es que por más problemas que él tuviera, su trabajo es hacerte reír; pero a él… quien lo hace sonreír? Nadie… Confieso que a veces me sentía como una payasa, aunque tuviera algunos problemas (como todos) me gustaba hacer reír a mis amigos y no por creerme la graciosa, si no porque quería que todos estén bien, que todos sonriamos, que todos estuviéramos felices… aunque sea por unos momentos.

No es por echarme flores, pero desde pequeña tuve la fuerza para seguir adelante, de no darme por vencida fácilmente y de seguir mi camino por más obstáculos que viera en el. Llorar?? No!!, pensaba que si alguien me miraba derramar lagrimas, era como lloriquear como los nenitos y en ese caso mostraría que era débil y eso… ni de vainas. Recuerdo que por más que las películas me llegaban al corazón, por más caídas que tenía o por más golpes que recibía me aguantaba las lágrimas, me hacia la machín pes.

Pero hubo un día en que toda esa fortaleza y coraje no me fue suficiente.

Mayo del 2003, obviamente, el día de la madre estaba cerca y para mi suerte los trabajos que hacia para los vagos de la escuela me habían dado un sencillo, fue con eso que compré el regalo para mamá, sus clásicas cremas de mano, que de tanto usarlas las había terminado, así que mi regalo era el preciso.

Miércoles 5, faltaban cuatro días para esa fecha maternal y yo ya tenía el regalo; para ese mismo día el colegio había organizado un paseo a Chosica (la clásica), mamá y papá se apiadaron de mí y me dejaron ir (es que siempre les echaba una mano en la oficina y una salidita era lo mínimo pues).

Según el comunicado partíamos a las 9:30 de la mañana, pero como de costumbre el bus llegó tarde, caballero nomás cholito, en perulandia es así. Después de todo llegamos al club, era inmenso, había una enorme piscina, canchas de tenis, voley, fútbol y encima unos cerritos para trepar. Me sentía libre (es que ami no estaba pues), jugué tenis, nadé en la piscina y correteé los cerritos cantando con mis amigos las canciones que estaban de moda gracias a la radio que uno de ellos había llevado, todo estaba tan bien hasta que de un momento a otro mi cabeza parecía estallar, el dolor fue repentino e insoportable, nunca había sentido tanto dolor, y lo extraño de todo es que no entendía porqué. Mis amigos decidieron que mejor regresara al bus a descansar, pero apenas llegué el dolor desapareció, aún sentía algunos mareos pero ya no ese dolor que me taladraba el cerebro… ¿Qué había pasado? No lo sabría hasta caer la noche.

Papá llegó más tarde que de costumbre, era casi las 11 de la noche y por un momento pensé que era por el trabajo, pero su rostro no mostraba la clásica expresión de renegita, esta vez mostraba el ceño fruncido y sus ojos delataban preocupación, realmente estaba cansado y confirme que algo andaba mal cuando no vi a mi madre llegar con el.

- Paa… y mamá? Porque no ha llegado contigo?

- Ah tenido una reunión en el local. Vendrá más tarde pues… oye, mañana no tienes que levantarte temprano para que vayas al colegio? ya duérmete de una vez.

- Pero a que hora va a venir mamá?

- Ya te he dicho que más tarde, y ahora acuéstate.

- Bueno… vendrá tarde entonces. Buenas noches papá…

Era la 1 de la madrugada y mamá no llegaba aún. “Maldita sea, porque no llega si ya es tarde… y porqué papá no sabe nada”, y pensando en ella me dormí…

La Cuti (la seño que trabajaba en nuestra casa) se levantó temprano como todos los días a prepararnos el desayuno, hoy no desperté por los clasicos gritos matutinos de mamá

Oye ya?... Levántese… ya es tarde… a que hora piensas salir de la cama?... Cuidadito que después me digas que llegaste tarde ah y...” esta vez me levanté por la voz suave de Cuti...

- Chicas, ya levántense… el desayuno ya está listo, alístense para que lleguen temprano al colegio.

- ¿Mi mamá aún no ha llegado?

- No todavía, pero para que no se moleste tu mamá pues levántense rapidito.

Ana se había levantado, sus ojos recorrían la sala y era obvio que se preguntaba lo mismo que yo - Paz?? Donde está mamá?-

- Ehhhhhh… salió temprano, tenia que alistar un pedido…

Luz entra en escena y lo primero que dijo: Oye… sabes en dónde se ha quedado mamá?- bueno, no es que Luz tenga mamitis sino que mamá siempre era la bocina de cada mañana y al no verla en casa sin saber nada de ella, obviamente nos extrañaba mucho…

La extráñábamos mucho...