Enseñar a un niño “normal” resulta completamente distinto a hacerlo con un niño de habilidades especiales, en esta enseñanza no sólo participa el niño especial, sino toda su familia. Y es que, cuando un padre de familia recibe la noticia de que su hijo es autista (padecen de espectro autismo), la felicidad en ellos muchas veces se desvanece. Su pequeño tiene un trastorno en el cerebro que no le permitirá comunicarse e interactuar con facilidad, desde los pocos días de nacido sus emociones no se notarán y se limitará en ser un niño introvertido que no hace contacto visual con las personas, no habla o juega del mismo modo que los demás niños lo hacen. “Por más que te acerques a ellos es difícil llamar su atención, pues para ellos somos entes comunes”, me comentó Teo Mariscal, presidente de la fundación Bocalán, organización española especialista en el desarrollo de programas dedicados a la integración de personas con discapacidades con la ayuda del perro de asistencia y la terapia asistida con animales.“Es difícil lograr que algo le llame la atención pues son tan cambiantes y tan exquisitos que no sabemos qué es lo que quieren, es por eso que una terapia asistida con animales multiplica su atención por mil, ya que los animales no son humanos y eso ya los hace diferentes en su mundo”, me explica Mariscal al notar mi curiosa mirada sobre “Conchita”, la perrita española que al acercarse a los niños autistas, rompía con el silencio de sus emociones, haciéndolos reír y corretear tras sus cuatro patas.
Filosofía del amor
Pero tanto Mariscal como Mirela Alfaro, presidenta de la asociación Siempre Amanecer dedicada a la enseñanza de personas dentro del espectro autismo, coinciden en algo que hasta hoy, para muchos puede sonar tonto, y es la filosofía del amor. “No solo basta con comprarle un animal y listo, eso no está bien, la enseñanza es con la familia, con un especialista y con amor”, afirma Teo y Alfaro complementa el concepto de esta filosofía diciendo que “por más materiales o equipos que se tenga alrededor para el tratamiento de estos chicos, sin amor nada se consigue.”
Esta filosofía se comprueba cuando la felicidad se manifiesta en el rostro de Carla Alfaro, madre de familia de uno de estos pequeños especiales que asisten al colegio Siempre Amanecer, y que afirma lo que ya parece ser la receta en la Educación de los niños con habilidades especiales. “Mi hijo y mi familia han crecido juntos. Lo entendemos y el nos entiende, las señas o palabras que nos pueda decir significan más de lo que se puede escuchar”, dice Alfaro con una sonrisa.
Los testimonios de Teo Mariscal, Mirela y Carla Alfaro me demostraron que el niño especial también tiene un futuro, la salida es saber cómo aplicar el amor para crear esta filosofía que llenará sus vidas.
Detalle
La Asociación Siempre Amanecer atiende a 95 niños (familias), de los cuales 25 son adoptados por la fundación debido a los bajos recursos de las familias. Los que quieran apoyar a estos niños especiales pueden hacerlo a través del programa “adopta un ángel” de la misma asociación, cualquier información en la página web: http://www.siempreamanecerperu.edu.pe
